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martes, 16 de agosto de 2011

Creando nuestra realidad



Toda nuestra realidad es creada de dentro hacia fuera. Tenemos 3 partes básicas como creadores que somos de ella. Son 3 partes independientes, cada una relacionada con una parte de la estructura energética del cuerpo

La primera es la parte mental, como decía el Kybalión, todo es mente, el universo es una creación mental. La mente es la causa primera de todo lo que vivimos. A simple vista podemos darnos cuenta de que cualquier creación del hombre surgió de una idea, la mente es el arquitecto de nuestra creación. La física actual explica que la realidad es creada por la mente del observador, por lo cual coexisten infinitas posibilidades, sólo nuestra experiencia define lo que realmente percibimos. Esta parte esta relacionada con nuestro cerebro, mas concretamente con la zona de la glándula hipófisis.

Existe otra parte básica que muchos obviamos, ésta es la emocional. En la sociedad actual que vivimos, tendemos a dar poca importancia a las emociones. Cuando una idea ha surgido, tenemos que pasar ésta a nuestra parte emocional, a partir de ahí sentimos lo que es correcto y lo que no. Esta parte nos ayuda a conectar con nuestro subconsciente, el cual es parte de nuestra mente y nos ayuda a crear nuestra realidad. Esta parte está focalizada en la parte central de nuestro pecho, a la altura del corazón. Muchas veces cuando tenemos una idea sobre algo sería importante centrarnos en nuestro corazón y preguntanos. ¿Esta idea me acerca o me aleja del Amor? ¿Es ésta una buena idea? ¿Está en conjunción con mis deseos? ¿Que me puede aportar a mí? ¿Y a los demás?.

Por último tenemos la parte física. Esta parte está relacionada con la acción. Podemos visualizar algo que deseamos, al igual que podemos sentir que es lo que deseamos, pero debemos de poner siempre los medios para conseguirlo. El universo nos envía ayudas constantemente para llegar a nuestras metas, pero si estamos ciegos a ellas no conseguiremos llegar al lugar donde queremos llegar.

Hace unos días escuche una historia que habla sobre esto último. La relato a continuación:

'Cuentan una historia de un hombre que se aislado en su casa durante una inundación. Vino un bote a rescatarlo mientras estaba en la puerta, pero él les dijo que se fueran, alegando: Dios me va a rescatar. Al día siguiente, el agua subió y llegó otro bote a rescatar al hombre, que ya para entonces estaba atrapado en el balcón de los altos. De nuevo se negó a recibir ayuda, mientras gritaba: Dios me va a rescatar. Al final del día siguiente, se encontró sentado en la chimenea, mientras el agua se agitaba a su alrededor. Un helicóptero revoloteó sobre él, mientras un hombre le gritaba: “Déjenos ayudarlo!” Pero él le gritó: Dios me va a rescatar. Como era de esperar, el agua siguió subiendo y el hombre se ahogó. Llegó al cielo de mal humor, y se le quejó a san Pedro: Yo esperaba que ustedes me rescataran. Francamente, me siento sorprendido de verte aquí, le contestó Pedro, porque te mandamos dos botes y un helicóptero para que te recogieran'.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Más allá del pensamiento


El otro día leía a Eckhart Tolle hablar sobre una experiencia personal. El nos comentaba que en una crisis muy grande en su vida, un día tras levantarse le vino el pensamiento “Ya no puedo vivir más contigo”, de ahí vino un momento en el cual se percató de su dualidad. ¿Quién no podía vivir con quien? ¿Acaso había dos personas en su mente? Esto le hizo ver que en esa dualidad, podía separar su pensamiento de su consciencia.

 

Tendemos a identificarnos con nuestros pensamientos, los cuales al ser energía creadora, son los creadores de nuestra realidad, pero, ¿somos nosotros esos pensamientos?

 

 Somos consciencia pura ubicada en el aquí y el ahora. En la turbiedad de la tormenta del pensamiento, no podemos ver el sol de nuestra consciencia. Pero esto no quiere decir que ésta no esté presente. Cuando nos identificamos con este pensamiento, nos alejamos de nuestra verdadera naturaleza, y nuestro instrumento mental se convierte en nuestra identificación, en vez de un simple instrumento.

 

El pensamiento vive anclado en el pasado y el futuro, y cuando lo hace en el momento presente lo hace de una manera ilusoria, sin percatarse de todo lo que acontece a nuestro alrededor. Si nuestro pensamiento se centra en el momento presente, tal vez empiece a juzgarlo desde nuestros patrones de pensamiento basados en el pasado, de esta manera no seremos conscientes del momento actual.

 

Mucha gente pensará, yo no quiero dejar de pensar, eso sería la nada, no se dan cuenta de que más allá de ese pensamiento, existe una consciencia, un lugar más allá de la tormenta. Es como en la película The Matrix, o en el Mito de la Caverna de Platón, cuando los personajes de éstos vivían en un mundo ilusorio, creyendo que lo único que existía era su realidad, sin llegar a ver que mas allá de su realidad preconcebida, existía un universo nuevo por descubrir.

 

Observando nuestro diálogo mental, podemos llegar a ser conscientes de todo esto, y descubrir nuestro verdadero ser, mas allá del tiempo y del pensamiento

sábado, 6 de septiembre de 2008

La Mente Dominada

Desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte física, la mente será nuestra permanente compañera. Podemos cesar el pensamiento pero no nuestra mente. La mente desde que nacemos, se va conformando con diferentes experiencias, creando en nosotros unos anclajes mentales, y conformando la realidad según nuestra propia existencia. Esta mente es como la energía nuclear, puede iluminar una ciudad, o también destruirla.

 

Cuando dejamos que nuestra mente  nos domine, llevará las riendas de nuestra vida, convertirá nuestra tranquilidad en desasosiego, nuestra paz interior en un caos permanente y dominará nuestro interior y nuestro entorno. Nos pasaremos la vida centrados en el ayer y en el mañana, la vida se tornará simplemente en existencia, y una existencia no muy agradable, ya que estamos a merced de nuestra mente y de su descontrol, ya que ésta no tiene control por si misma. Cuando la mente nos domina, nuestros pensamientos incontrolados surgen como flechas, llevando nuestra vida a su merced.

 

Por el contrario, cuando actuamos desde nuestra consciencia, la mente se convierte en nuestra aliada. Encontramos la calma, tranquilidad, paz interior y lo más importante, el llevar las riendas de nuestra vida. Todo empieza a funcionar de una manera más intuitiva, y nuestra mente se convierte únicamente en un utensilio de nuestra consciencia, llevándonos a una claridad interior. Nuestro pensamiento se orienta hacia donde nuestra consciencia nos indica.

 

En esta experiencia global que es nuestra vida, se suceden numerosas experiencias y vivencias, algunas son gratificantes, y otras más dolorosas, pero si no dejamos que nuestra mente y nuestro pensamiento se impliquen en ellas, y dejamos que simplemente sean, poniendo a nuestra consciencia y nuestra acción a trabajar sobre ellas, en el caso de que tengan solución, y dejando que nuestra mente sea simplemente un arma, no nos implicaremos en el apego, que es la causa de todo sufrimiento humano. Decía lo del caso de que tengan solución, porque existen cosas evitables e inevitables, si por ejemplo soltamos una piedra en un pozo que este vacío totalmente, es inevitable que esta se precipite hasta el fondo, pero también hay cosas evitables, las cuales podremos solucionar optimizando nuestra acción.